SE CONFIRMA: ESPAÑA ES DIFERENTE A TODAS LUCES
Cómo quiéra que antes no salió lo que quise escribir allá va
esto sí que confirma que España es muuuuuy diferente al resto de Europa, pero siempre para mal claro
Universidad de Sevilla
En manos de sectarios sin escrúpulos
¿Quién es el miserable que utiliza el nombre de una comunidad universitaria plural y diversa y se permite eliminar a las demás opiniones y visiones haciendo
creer a todo el mundo que la Universidad de Sevilla tiene un pensamiento único sobre el conflicto?
Pedro de Tena
Yo estudié en la Universidad de Sevilla en la época febril del 68. En 1969, en la Facultad de Filosofía y Letras de la calle san Fernando, en su primer
curso estudiaban, además de los que recién llegábamos a la ciudad, Alfonso Guerra y el "pelón", hoy Quico Veneno; Rodríguez Ibarra y su inseparable, ya
entonces, Paco Fuentes. En las aulas, disertaban los filósofos cristianos y del OPUS, Jesús Arellano y Patricio Peñalver. En Historia, nos aportaban sus
esquemas los socialistas Alfonso Lazo y Carlos Álvarez; en Arte, nos iluminaba el gran Bonet Correa. Y además, estaban Manuel Mantero, Manuel González...En
fin. A pesar de las convulsiones de la época, aquello era una Universidad y muchos conservamos los apuntes de aquellos hombres y mujeres -que pocas, cierto,
pero había- que verdaderamente sabían de lo que hablaban y a la institución social y civil a la que servían. Hoy, la Universidad de Sevilla, con las excepciones
correspondientes y justas, parece más un engendro sectario al servicio del "progresismo" barato que una universidad crítica y abierta. Ahora apedrean al
adversario o silencian lo que se no se comparte. El último comunicado de la universidad, hecho sin firma y con membrete, acusando a Israel de abominables
crímenes pero silenciando los, al menos, tan abominables crímenes de Hamás que hasta los ministros palestinos reconocen, es patético y miserable.
Es patético porque produce incluso lástima y compasión el que una universidad, sobre todo si es de las principales de Andalucía y España, esté en manos
de gente con tan poca vergüenza. Sí, poca vergüenza. Porque hay que tener muy poca vergüenza para elaborar un panfleto pro Hamás -que no pro pueblo palestino-
y no tener la dignidad ni la decencia de firmarlo. Los estudiantes, los profesores, los catedráticos que han recibido este desecho intelectual y moral
tienen que preguntar quién lo ha escrito: si el Rector lo sabía, si el Claustro lo sabía, si alguien lo sabía. Se ha utilizado en vano el nombre de la
universidad, de una universidad que colabora, entre otras, con universidades israelíes, para servir a una causa política y, en este caso, terrorista, que
nada tiene que ver con la institución. ¿Quién ha sido? Que salga a la luz, que dé la cara, que asuma su responsabilidad y luego, sin más dilaciones, que
dimita.
Pero es que además es miserable. Lo es, no sólo porque eluda la dignidad de la autoría intelectual, sino porque usurpa la representatividad de toda una
Institución, una universidad. ¿Quién es el miserable que utiliza el nombre de una comunidad universitaria plural y diversa -también en cuanto a las explicaciones
e interpretaciones del conflicto Hamás-Israel en la franja de Gaza-, y se permite eliminar a las demás opiniones y visiones haciendo creer a todo el mundo
que la Universidad de Sevilla tiene un pensamiento único sobre el conflicto?
En un reciente informe de El País, se mostraba cómo de las 75 universidades que hay en España ninguna está entre las 100 mejores del mundo y sólo una,
la
de Barcelona, está a día de hoy entre las 100 primeras europeas en los ranking internacionales. España, salvo por brillantes excepciones, no es conocida
en el mundo por sus aportaciones permanentes a la ciencia. Detrás de la Universidad de Barcelona están situadas (según el ranking de la Universidad de
Shanghai) otras ocho universidades españolas entre las 200 mejores de Europa. La Autónoma de Madrid, la Complutense y la de Valencia están situadas entre
los puestos 100 y el 123. Un poco más abajo aparecen la Autónoma de Barcelona y la Politécnica de Valencia (en la horquilla que va de los puestos 124 al
172) y las de Granada, Sevilla y Zaragoza (las tres están colocadas entre los puestos 173 y 208).
Pero no crean que esta situación depresiva de la universidad española, y acentuadamente, de la Universidad de Sevilla, preocupa a estos sectarios. No.
Tampoco
les preocupa, como es natural, que si se atiende al criterio de la investigación por profesor elaborado a través de los datos recogidos en el Web of Science,
en las bases de datos Science Citation Index-Expandex (SCI-E), Social Science Citation Index (SSCI) y Arts & Humanities Citation Index (A&HCI) se advierta
que las Universidades de Cádiz, Málaga, Sevilla, Huelva y la Pablo de Olavide están por debajo de esta media nacional de productividad y que sólo las de
Granada, Córdoba y Jaén estaban en el entorno de dicha media.
Tampoco les preocupará el hecho de que el 94,2% de los universitarios andaluces quieren ser funcionarios o trabajadores asalariados.
No, no. Les preocupó, eso sí, que en 2006, en otro acto sectario más de los muchos a que se tiene acostumbrada a la ciudadanía andaluza, la Universidad
de Sevilla, regida por el entonces rector Miguel Florencio y financiada por dinero público (el público son todos los ciudadanos y no sólo los que profesan
ideas de izquierda), rememorase la II República y la Guerra Civil. La excusa en un caso es que se cumplía el 75 aniversario -en realidad, ya hacía meses
que se había cumplido-, y en el otro, el 70. O sea, que daba igual la fecha. Lo importante era y es rememorar acontecimientos que refuerzan los sentimientos
y creencias de una parte de la sociedad contra la otra parte, pero, eso sí, con el dinero de todos. Divertido es por estúpido que en la tarjeta de la invitación
que se envió a los diferentes departamentos y organismos de la universidad figurasen los colores de la bandera republicana. Suavemente, nada chillón. Rojo
arriba. Amarillo en el centro y morado abajo. Qué sutil el diseñador. Qué listo el inspirador.
Ahora, es el comunicado sobre Gaza acusando a Israel y silenciando el terrorismo de Hamás. Mañana, será otra cosa. ¿Y los estudiantes? ¿Y los profesores?
¿Y los catedráticos? Razón, en el régimen.

jorge dijo
Jeje, alfonso Lazo sigue, o seguía dando clase de historia hasta hace poco en periodismo y en la carrera de historia, en la facultad que menciona este artículo de la fábrica de tabacos.
Este comunicado que se menciona aquí salió antes, en clase no recuerdo que profesor lo mencionó criticando la metedura de pata que tuvieron pues poco más que dieron a entender que manifestaba su repulsa por lo de Gaza porque se habían destruido edificios que se habían construido con fondos de la hispalense, que lo demás les importaba un pimiento, vamos, eso es lo que dijo el profesor que no recuerdo ahora su nombre.
Y para terminar, aunque mi ideología no comulga con la derecha, pienso que la Universidad de Sevilla se inclina demasiado para la izquierda y no lo disimula y eso no es bueno.
6 Febrero 2009 | 08:57 AM