Conquistas sociales de ZP
Ser mileurista, objetivo vital
Hace unos años, ganar mil euros mensuales era motivo de depresión. Actualmente es estar en la aristocracia laboral. Esa es la verdadera revolución social
del socialismo de Zapatero.
Pablo Molina
Columna publicada el 09-01-2009
José Luis Rodríguez Zapatero sigue batiendo plusmarcas en su gestión, de forma que lo del felipismo pronto se convertirá en una anécdota si es que no lo
ha hecho ya. Las cifras del paro alcanzadas por un Gobierno que se presentó a las elecciones prometiendo "pleno empleo", han sobrepasado con creces las
que nos legó el último presidente socialista de España, por más que, a comienzos de los noventa, la superación de este objetivo se antojara inalcanzable.
Es cierto que Zapatero ha contado con los servicios del mismo responsable económico que consiguió la hazaña anterior, Pedro Solbes, pero aún así hay que
reconocer al leonés su capacidad para enfrentarse al reto de derrotar a su antecesor en cifras negativas y conseguirlo casi sin mover una ceja. Es lo que
los freudianos denominan "matar al padre", un paso necesario para alcanzar la madurez que Zapatero ha ejecutado con coraje y decisión.
España destruye más empleo que cualquier otro país en el mundo, con unas estadísticas del paro que acojonan al socialista europeo más pintado por su robustez.
Y eso que el maquillaje de Caldera para dejar fuera de las cifras oficiales de desempleados a varios cientos de miles de demandantes de empleo están cumpliendo
una importante misión correctora, porque si atendiéramos a los datos reales, la trayectoria de Zapatero como destructor de puestos de trabajo no tendría
parangón en ningún otro tiempo o lugar.
Zapatero está consiguiendo, por tanto, que la sociedad esté protagonizando un cambio en su composición y estructura. Es lo que los cursis de la Nueva Era
denominan "un salto cuántico", que nos está haciendo evolucionar a toda prisa, aunque el universo final en el que vamos a desembocar tras salir de este
agujero de gusano se antoje bastante ominoso.
En la etapa de Aznar, el problema principal que los sindicatos denunciaban era el gran porcentaje de asalariados que ganaban mil euros de sueldo. Con Zapatero,
el mileurismo vuelve a ser la principal preocupación de los trabajadores españoles, pero por el motivo exactamente contrario, porque los votantes del PSOE
que han perdido el puesto de trabajo como consecuencia de la brillante gestión de su líder ante la crisis matarían ahora mismo por una nómina fija, aunque
fuera de sólo mil euros.
Hace unos años, ganar mil euros mensuales era motivo de depresión. Actualmente es estar en la aristocracia laboral. Esa es la verdadera revolución social
del socialismo de Zapatero, que continúa ampliando derechos para los españoles: el derecho a ser mileurista.
Pablo Molina es miembro del
Instituto Juan de Mariana.
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